El 8 de septiembre, una celebración que reúne la historia religiosa, cultural y musical de un pueblo
Cada 8 de septiembre, Sincé vive una de las manifestaciones de fe y tradición más importantes de Sucre. La Fiesta Patronal en honor a la Virgen del Socorro reúne a generaciones de sinceanos, familias que regresan a su tierra, peregrinos provenientes de diferentes lugares y comunidades que encuentran en esta celebración un espacio para expresar su devoción, reencontrarse y mantener viva una tradición transmitida de generación en generación.

En 2026, esta celebración adquirió además una nueva dimensión institucional. Durante la jornada del 8 de septiembre, la viceministra de los Patrimonios, las Memorias y la Gobernanza Cultural, Aglaé Dinora Caraballo Mercado, anunció el acompañamiento técnico del Ministerio de las Culturas, las Artes y los Saberes al proceso de iniciativa y postulación del Santuario de la Virgen del Socorro de Sincé para alcanzar el título de Basílica Menor.
El anuncio fue realizado al término de la misa concelebrada en honor a la Virgen del Socorro, presidida por monseñor José Clavijo Méndez, obispo de la Diócesis de Sincelejo. El Gobierno Nacional señaló que este proceso constituye una oportunidad para reconocer y valorar la memoria, las tradiciones y la riqueza cultural de Sincé.
La iniciativa representa una oportunidad para fortalecer el reconocimiento del Santuario y para proyectar la tradición religiosa de Sincé como parte de su patrimonio cultural y de su potencial de turismo religioso.
La presencia de la viceministra en esta fecha también establece un vínculo entre la tradición local y las políticas nacionales relacionadas con patrimonio, memoria y cultura. Aglaé Caraballo asumió su cargo como viceministra de los Patrimonios, las Memorias y la Gobernanza Cultural el 11 de agosto de 2026.
Para comprender la importancia de este momento es necesario mirar hacia atrás y conocer la historia de una devoción que forma parte de la identidad del municipio.
La tradición de la Virgen del Socorro
La historia religiosa de Sincé está profundamente vinculada a la devoción por la Virgen del Socorro.
Según el relato histórico y tradicional recogido en el primer capítulo de La Pollera Colorá es Colombia en el mundo, esta tradición se remonta a 1779 y está relacionada con un acontecimiento ocurrido en el arroyo El Raicero, aproximadamente a dos kilómetros de la entrada del municipio.

De acuerdo con este relato, ante la amenaza de una incursión que ponía en peligro a la población, los habitantes de Sincé se congregaron para pedir la protección divina y la intercesión de la Virgen. La tradición cuenta que el arroyo, que se encontraba en pleno verano, creció de manera extraordinaria e impidió el avance de quienes pretendían ingresar al pueblo.
Los habitantes interpretaron aquel acontecimiento como un prodigio atribuido a la intercesión de la Virgen del Socorro. Desde entonces, la devoción quedó incorporada a la memoria religiosa de Sincé y fue transmitida de generación en generación.
Es importante señalar que este episodio pertenece a la tradición religiosa y memoria oral de la comunidad, por lo que debe entenderse dentro de ese contexto. Su importancia para Sincé radica también en la manera en que este relato ha permanecido vivo a través del tiempo y continúa formando parte de la identidad de sus habitantes.
Video La Virgen del Socorro el milagro de los Colorados – Sincé Sucre 1779 hecho por Oscar López Storytelling en instagram
El 8 de septiembre: día de la patrona
La celebración tiene su fecha central el 8 de septiembre, día de la Fiesta Patronal de la Virgen del Socorro. La dimensión de esta festividad ha sido documentada en diferentes años. En 2021, por ejemplo, EL HERALDO registró que el 8 de septiembre constituía el punto culminante de las fiestas patronales de Sincé y que se esperaba la llegada de devotos provenientes de diferentes lugares del país.
En 2024, el mismo medio documentó la peregrinación mariana que precede a las fiestas y señaló que las celebraciones se desarrollan entre finales de agosto y el 8 de septiembre. La peregrinación reúne a numerosos devotos y cuenta también con expresiones musicales y culturales que acompañan el recorrido de la imagen.
Así, el 8 de septiembre no constituye únicamente una fecha del calendario religioso. Es también una fecha de encuentro para una comunidad que reconoce en esta celebración una parte esencial de su memoria colectiva.
De parroquia a Santuario de la Virgen del Socorro
La importancia de esta devoción llevó a que la Iglesia le otorgara un reconocimiento especial.
La Parroquia de la Natividad de María, en Sincé, fue elevada en 2015 a la dignidad de Santuario de la Virgen del Socorro, mediante el Decreto Diocesano n.º 17, firmado por monseñor José Clavijo Méndez, obispo de la Diócesis de Sincelejo.
Este acontecimiento marcó un nuevo capítulo en la historia religiosa del municipio y consolidó al templo como lugar de peregrinación y devoción mariana.
Desde entonces, las actividades vinculadas a la Virgen del Socorro han continuado creciendo y convocando a fieles de Sincé, de otros municipios de Sucre y de diferentes regiones del país.
La peregrinación mariana se ha convertido, además, en uno de los momentos que anteceden a las fiestas patronales. En ella participan devotos, grupos religiosos y expresiones musicales que acompañan el recorrido de la imagen
La música también hace parte de esta memoria
La historia de las celebraciones de Sincé está estrechamente relacionada con la música de bandas y con músicos que contribuyeron a fortalecer la tradición musical del municipio.
Entre ellos ocupa un lugar especial el maestro Juan Bautista Madera Castro, creador de la melodía de La Pollera Colorá y figura fundamental de la historia musical sinceana.
Después de su regreso a Sincé procedente de Barrancabermeja, Madera encontró, que el municipio no contaba con una banda propia para amenizar las novenas.

Ante esta necesidad, el maestro decidió impulsar la organización de una agrupación musical propia. Como músico, promovió la conformación de un comité, participó en la organización de los integrantes y contribuyó a conseguir los instrumentos necesarios para poner en marcha la banda.
Esta información encuentra respaldo en la documentación publicada en La Pollera Colorá es Colombia en el mundo, donde se registra que el 28 de octubre de 1971 se constituyó el Comité de Acción Cultural de Sincé, integrado por representantes de la comunidad y encargado de respaldar el proceso de organización de la nueva agrupación.
El esfuerzo permitió que la banda realizara su debut el 19 de marzo de 1973, durante las fiestas patronales de San José.
La agrupación desarrolló posteriormente una trayectoria de varias décadas, formando generaciones de músicos y participando en festivales y encuentros musicales.
En 2023, con motivo de sus Bodas de Oro, la Banda 8 de Septiembre reconoció a Juan Bautista Madera Castro como fundador e instructor. El homenaje se realizó en el Parque Cultural La Pollera Colorá y contó con la presencia de familiares del maestro, músicos y representantes de diferentes expresiones artísticas.

Este capítulo de la historia musical de Sincé demuestra cómo la música de banda también se convirtió en parte de la vida cultural y comunitaria del municipio.
Una tradición que comienza con la novena
La celebración se vive durante los días previos al 8 de septiembre con las tradicionales novenas, en las que la música ocupa un lugar fundamental.
Uno de los momentos destacados de este año fue la retreta ofrecida por la Banda Departamental de Sucre a la Virgen, realizada el domingo de la novena. El repertorio comenzó con la interpretación del Himno a María, seguido de un bolero dedicado a María, del maestro Epifanio Montes.
Posteriormente se interpretó “Negrita”, en una adaptación dedicada a la Virgen María realizada por el tenor Sinceano Jairo Novoa Hernández.
La música continuó como parte de la programación de las festividades con la participación de la Banda 8 de Septiembre, que durante los días de la novena deleita a los asistentes con valses, pasillos, boleros y otros aires musicales en honor a la Virgen.
Estas interpretaciones forman parte de una tradición que, año tras año, acompaña la espera del gran día.
interpretación del Himno a María
Un pequeño fragmento del momento donde la Banda Departamental de Sucre bajo la dirección del maestro Dairo Meza interpretaba las notas del Himno a la Virgen María mientras era cantado.
Bolero dedicado a María, del maestro Epifanio Montes.
Pequeño Fragmento de esta obra también tocada por La Banda Departamental de Sincé mientras era interpretada por una cantante en la iglesia Santuario de la Virgen del Socorro.
“Negrita”, en una adaptación dedicada a la Virgen María realizada por el tenor Sinceano Jairo Novoa Hernández.
Banda 8 de Septiembre, que durante los días de la novena deleita a los asistentes con vals, pasillos, boleros y otros aires musicales en honor a la Virgen.
Las campanas, la música y la pólvora anuncian el mediodía
El sonido de las campanas es otro de los elementos que marcan la celebración.
Desde el patio de la casa que acogió al maestro Juan Madera durante sus últimos años, se conserva un registro audiovisual en el que puede escucharse el repicar de las campanas a las 12:00 del mediodía. A ellas se suman la música de la Banda 8 de Septiembre y las recámaras de juegos pirotécnicos.
La escena permite apreciar cómo la celebración religiosa se encuentra profundamente ligada a los sonidos que durante generaciones han acompañado la vida cotidiana y festiva de Sincé.
Emaús Sucre y la presencia de la Gobernación
Dentro de las actividades de la novena también quedó registrada la visita de Emaús Sucre a la Parroquia Natividad de María durante la jornada de la retreta departamental.
En ese encuentro estuvo presente la gobernadora de Sucre, Lucy García, quien participó también en el registro fotográfico de la jornada.
La presencia de representantes de diferentes sectores alrededor de la celebración refleja la dimensión que ha adquirido esta festividad para el departamento de Sucre.
Juan Madera y su vínculo con el 8 de septiembre
Hablar del 8 de septiembre en Sincé también significa recordar al maestro Juan Bautista Madera Castro.
Para el maestro, esta fecha tenía un significado especial. Durante los últimos años de su vida, según el material documental recopilado para esta reseña, procuraba estar presente en las festividades de su pueblo y participar en las novenas y, especialmente, en la Eucaristía solemne dedicada a la Virgen, a quien reconocía como la patrona de Sincé.
Su relación con la celebración no se limitaba a la devoción religiosa. La música era también parte fundamental de ese vínculo.
Juan Madera hizo parte de la primera Banda 8 de Septiembre y, posteriormente, tras la dispersión de sus integrantes, fundó una segunda agrupación con este mismo nombre, de la cual fue director.
Por eso resulta especialmente significativo el registro audiovisual de una de sus últimas visitas a Sincé durante estas festividades. En las imágenes, el maestro aparece observando la actividad musical y realizando con sus manos movimientos que evocan las señas de un director frente a sus músicos.
La escena permite recordar que, aun en sus últimos años, la música seguía siendo parte de la manera en que Juan Madera se relacionaba con su pueblo.
Recordando quizás que durante estas celebraciones, también acostumbraba seguir la interpretación de sus músicos y hacerles señas.
Así, fe y música se encuentran en la memoria del maestro: la devoción por la Virgen del Socorro y su permanente vínculo con la Banda 8 de Septiembre forman parte de una misma historia.
Sincé, destino de turismo cultural y religioso
La celebración del 8 de septiembre permite comprender que Sincé posee una riqueza que va más allá de sus expresiones culturales y musicales.
Su tradición religiosa constituye también un elemento importante de su identidad y una posibilidad para el desarrollo del turismo religioso.
Cada año, la celebración convoca a quienes viven en Sincé y a quienes regresan desde diferentes lugares para encontrarse nuevamente con su pueblo.
La procesión, la novena, la música, las campanas, la imagen de la Virgen y el encuentro de la comunidad construyen una experiencia que pertenece a la memoria colectiva de los sinceanos.
Quienes han vivido esta celebración lo dicen con especial emoción: cada 8 de septiembre es único. Puede regresar la misma fecha, pueden repetirse las novenas, las campanas, la música y la procesión, pero nunca vuelve a ser igual lo que se siente.
Cada año trae nuevos rostros, nuevos encuentros y nuevos recuerdos. Es una experiencia que se vive una sola vez y que queda guardada en la memoria. Por eso, quienes conocen esta tradición saben que el 8 de septiembre no se cuenta solamente: se vive, se siente y se recuerda.
